jueves, 16 de febrero de 2012

Un jonron a la superación


Javier de Jesús Valderrama le enseña a su hijo Sergio muchos de los secretos de la "pelota caliente" ante la atenta mirada de Daniela, su otra hija.

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Roosevelt Castro B.
Dice la filosofía popular que “no hay mal que por bien no venga”. Y en la vida de Javier de Jesús Valderrama sí que se cumple este precepto popular.
Es que este contador público titulado de la Universidad de Antioquia tuvo un accidente en lancha, hace 8 años en Guatapé. El resultado: tuvieron que amputarle el antebrazo y la mano derecha. “Dios sabe como hace sus cosas”, expresó después de hablar acerca de cómo este accidente le cambió la vida.
Herencias deportivas
Todo esto no fue obstáculo para que el expracticante de baloncesto empezara a mostrarles las bondades del deporte a sus dos hijos: Daniela y Sergio.
Ahora, las actividades deportivas se han convertido en un estilo de vida para la familia Valderrama. Daniela y Sergio practican voleibol y ambos participaron del Sexto Festival de esta disciplina deportiva. “Mi hermanita y yo participamos en el Ponyvoleibol de este año. Fue una experiencia muy buena”, dice Sergio, el menor de la familia Valderrama Naranjo.
“A mí me gusta mucho el béisbol. Lo juego desde hace siete años, cuando mi papá me inscribió en unos equipos del profesor Joaquín Ghisays, en Envigado” manifiesta enfáticamente el también jugador del Club Astros, participante del III Festival de Babybéisbol, y habitante del barrio Las Antillas, del municipio de Envigado.
“También practico taekwondo, aunque no creo que siga este año porque tengo los horarios partidos y me gustaría quedarme en el béisbol”, expresa el infante polideportivo nacido el 7 de julio de 2000, quien juega como lanzador y posee un gran bateo al igual que su padre mientras que en voleibol es el levantador principal del equipo.
Hoy, el infante polideportivo de Envigado hace su tercera participación en el III Festival Babybéisbol con la novena Astros, que orienta el profesor Alejandro Vega, enfrentando a su similar de San Juan de Urabá. Su hermana Daniela está indecisa en si ir al partido de su hermano o si ir a la gran final del Ponyvoleibol femenino. “Tengo una indecisión enorme”, comenta dubitativa la joven voleibolista.
El pequeño pelotero no duda un instante en manifestar que ha sido el deporte la mejor herencia que le ha dado su padre. “Él me pegó el deporte”, concluye el estudiante del colegio La Salle de Envigado y quien este año entra a sexto grado.

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